Cuando nació mi primera hija, la quería tanto que casi me dolía. Tontamente llegué a pensar que no iba a poder querer tanto a mi próximo hijo, o que tendría que dividir mi amor entre los dos para ser justa. Pero cuando nació mi segundo hijo descubrí con alegría que lo amaba tan intensamente como a la primera, aunque de una manera única.

Ese descubrimiento me recordó que nuestro gran Dios es capaz de amar a cada uno de sus hijos totalmente sin quitarle amor a ninguno, porque ama a cada uno de manera única. Por tanto, todo creyente que pide ayuda a Dios la recibirá tan completamente como si nadie más necesitara su atención.

En la vida y enseñanza de Jesús encontramos amplia evidencia de esto. En Juan 10, Él declaró que es «el buen pastor» que llama, cuida y conoce a sus propias ovejas por nombre y es conocido por ellas (vv.3,11,14). Jesús entonces comparó esta relación entre pastor y ovejas con la relación que Él disfruta con su Padre (v.15). ¡Qué especiales somos para Él!

Como hijos suyos podemos estar seguros de su atención y amor.

Juan 10:3 "y a sus ovejas llama por nombre, y las saca"

"Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas" v.11

"Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen" V.14


DIOS LES BENDIGA!








Sindy Cándido.


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