Hace muchos años, en un pueblo pequeño del oeste de los Estados Unidos, un hombre en un momento de ira mató a un amigo. Este hecho llamó la atención del vecindario, pues ese hombre no tenía ningún historial delictivo, ni antecedentes de mala conducta o criminalidad en los registros de las autoridades; pues era honorable y muy querido por todos en su vecindario.

El juez lo sentenció a morir a la horca. Los familiares y amigos del sentenciado, conmovidos por el fallo judicial, hicieron circular por todo el estado una petición de perdón para el sentenciado ante el gobernador. Miles la firmaron.

La reacción de la ciudadanía tocó el corazón del gobernador, quien luego de meditar el caso por un buen tiempo, decidió perdonarlo. Pero para probar al reo, el gobernador decidió ir personalmente a llevarle el documento del perdón. Se vistió como ministro religioso y llegó a la prisión documento en mano.

El prisionero sin embargo, rehusó verlo. Los guardias instaron a que al menos aceptara una corta visita, pero éste se negó rotundamente. -¿Por qué tengo que hablar con un predicador?, no quiero saber nada de religión -dijo el reo.

Unas horas más tarde, el alcaide de la prisión visitó al prisionero para contarle que el gobernador le había visitado con el documento del perdón. Profundamente desilusionado el joven prisionero, le escribió una carta al gobernador pidiéndole disculpas; carta a la cual el gobernador escribió en la parte marginal: "Este caso no es de mi interés".

Al momento de la ejecución, alguien le preguntó: ¿Desea decir algo?, su respuesta fue escueta pero significativa: "No me llevan a la horca por mi crimen, pues el gobernador me había perdonado; me van a ejecutar porque rechacé el perdón".
***

Aquel hombre murió a pesar de que pudo haber seguido con vida. Rechazó la oferta del perdón.

Así hoy día, nuestro Padre Celestial ofrece su perdón por medio de su hijo Jesucristo a todo aquel que lo quiera recibir, y lo hace con tanto amor pero respetando nuestra libertad de decidir. La historia es una ilustración de cómo todo el que lo recibe no muere, pero igual todo el que lo rechaza definitivamente su vida será cortada.

Espero que esta historia haya sido de bendición para su vida. Si Dios tocó su corazón y desea saber cómo y por qué es necesario recibir a Jesús como su Señor y Salvador personal, haga click aquí.

Que Dios le bendiga,

Stanley Gómez
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Hubo una vez un limosnero que estaba tendido al lado de la calle. Vió a lo lejos venir al Rey con su Corona y Capa. Pensó:
Le voy a pedir y seguramente me dará bastante; y cuando el Rey pasó cerca, le dijo:
"Su Majestad, ¿me podría, por favor, regalar una moneda?" Aunque en su interior pensaba que El Rey le iba a dar mucho más.

El Rey le miró y le dijo:
"¿Por qué no me das algo tú? ¿acaso no soy tu Rey?"

El mendigo no sabía qué responder a la pregunta y dijo:
"Pero Su Majestad, ¡YO NO TENGO NADA!"

El Rey respondió:
"Algo debes tener, ¡BUSCA!"

Entre su asombro y enojo, el mendigo buscó entre sus cosas y supo que tenía una naranja, un pedazo de pan y unos granos de arroz. El mendigo pensó que el pedazo de pan y la naranja eran mucho para darle, así que en medio de su enojo tomó 5 granos de arroz y se los dió al Rey.

Complacido el Rey dijo:
"¿VES CÓMO SÍ TENÍAS?"
Y le dió 5 Monedas de Oro, una por cada grano de arroz.

El Mendigo dijo entonces:
"Su Majestad, creo que acá tengo otras cosas."

Pero el Rey no le hizo caso y dijo:
"Solamente de lo que me has dado de corazón, te puedo Yo dar".
Es fácil en esta historia, reconocer como el Rey representa a Dios, y el mendigo a nosotros.

Notemos que éste, aún en su pobreza es egoísta. Ocasionalmente, DIOS nos pide que le demos algo para así demostrarle que ÉL es el más importante.

Unas veces nos pide ser humildes, otras ser sinceros o no ser mentirosos; pero sólo tú conoces lo que te pide.

Muchas veces nos negamos a darle a DIOS lo que nos solicita, pues creemos que no recibiremos nada a cambio, sin pensar en que DIOS devuelve el ciento por uno.

¿Qué nos está pidiendo DIOS en estos momentos?
  • ¿Confianza?
  • ¿Sencillez?
  • ¿Humildad?
  • ¿Que te abandones en Su Voluntad?
Es necesario que meditemos y corrijamos cualquier actitud incorrecta hacia Él. De verdad, ¡VALE LA PENA!

¡Que Dios te bendiga y pases feliz día!
Stanley Gómez.

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Ocupado, tan ocupado! Ya ha pasado mucho tiempo desde la puesta del sol y aún hay tanto por hacer. Trabajo, familia, iglesia y muchas cosas más, parecen demandar horas, que Dios nunca colocó en el día.

Aun así, nosotros los cristianos pensamos que de alguna forma, todos estos logros serán del agrado de nuestro Padre celestial. Después de todo, la fe sin obras es muerta. ¿Cierto?


Al caer por fin sobre nuestras camas en la noche, ¿podemos decir que en realidad hemos pasado algún tiempo con el Padre, que con tantos esfuerzos intentamos complacer?


Habia una vez una pequeña niña y su padre, quienes eran grandes amigos y disfrutaban el tiempo que pasaban juntos. Salían a caminar y compartían la pasión de observar pajaritos, mientras se deleitaban en el cambio de las estaciones y en la experiencia de conocer nuevas personas que se cruzaban en el camino.


Un día, el padre notó un cambio en su hija. Si él salía a caminar, ella se excusaba para no ir. Reconociendo que la chica estaba creciendo, él supuso que era de esperarse que ella perdiera interés en su padre al ir conociendo nuevos amigos. No obstante, su ausencia lo afligió en gran medida.


Debido a la ausencia de su hija, él no se encontraba de muy buen ánimo. Durante su cumpleaños ella le obsequió un par de sandalias elaboradas con exquesitez por ella misma, mientras él daba sus caminatas fuera de la casa.

Por fin, él pudo entender y dijo: Querida mía, me gustan muchas las sandalias, pero en la próxima ocasión cómpralas, y permíteme compartir contigo todos los días. Prefiero tener a mi hija, que cualquier cosa que ella haga para mí.



¿Estamos tan ocupados en tantas cosas, que olvidamos, o estamos demasiados agotados, para dedicar tiempo a solas con Él, en el transcurso de nuestro día?.

Al ponerse el sol, sal a caminar con tu Padre celestial. Dedica un tiempo de calidad a hablar con Él sobre cualquier cosa. No excluyas ningún aspecto en esa comunicación. ¡Experimentarás gran bendición!!!


" Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. "Lc 10:41

"Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón." Lucas 12:34







Sindy Cándido.

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